7 de octubre de 2013

ESTANQUES, FUENTES, PABELLONES, ETC...


FUENTE DE LAS RANAS
Esta fuente se inauguró en 1914, siendo la más antigua. Es circular y está revestida en su totalidad de azulejos cerámicos de Triana. En su perímetro se encuentran ocho ranas y en el centro del estanque se encuentra un pato apoyado sobre una tortuga.
Las ranas surten su agua al centro y el pato hace de surtidor principal lanzándola hacia arriba. Este modelo de fuente es muy imitado en los patios sevillanos y en los recuerdos para el turista.
A su alrededor hay un arriate con variedad de flores dando un toque de colorido extra a este entorno, está protegido por una verja de hierro fundido. Los azulejos estan decorados con motivos vegetales 
Su decoración es tan golosa para los amigos de lo ajeno, que ha tenido que restaurarse en distintas ocasiones, no sólo por el vandalismo, sino por esos otros que gustan de tener el recuerdo en su casa. Su entorno se complementa con dos largos y estrechos estanques revestidos de azulejos que se surten de agua por diversos surtidores colocados en sus lados más largos.
FUENTE DE LOS LEONES
Es la mayor fuente de todo el parque, fue diseñada por Forestier en 1913, aunque los leones los realizó en 1928 Manuel Delgado Brackembury, los actuales realizados por Juan Abascal en 1957 son una réplica de aquellos, con la azulejería ha sucedido más o menos lo mismo, los primitivos de Ramos Rejano se sustituyeron por los actuales de Mensaque.
Los protagonistas son los cuatro leones sedentes portando escudos, la azulejería y la gran fuente octogonal dividida en cuartos, a cada cuarto le llega el agua de cada león, existe una pasarela que converge en una pequeña fuente circular en el centro del polígono. Esta glorieta se extiende por uno de sus lados a través de un estanque rectangular con surtidores y revestido de azulejos que llega a la fuente de las Ranas.
A su alrededor se puede ver un jardín con estructura laberíntica. Es llamativa la ausencia de bancos en todo este espacio, pero son tantas las horas de sol que soporta, que hace imposible la estancia lejos del frescor que da la fuente. En los aledaños de la glorieta y bajo el monte Gurugú hay una pérgola con los únicos bancos existentes, se corresponde con el diseño original, está cubierta con plantas trepadoras del tipo de la australiana bignonia blanca, de hojas brillantes verde oscuro y flores blancas y rosadas.
Aunque en la propia glorieta la sombra no se disfruta, no quiere decir que no haya vegetación, la hay y abundante, desde árboles originarios de Norteamérica como la catalpa, los cipreses, naranjos o palmeras canarias y datileras. En los setos podemos ver el mirto y el bonetero.
MONTE GURUGÚ
Este monte fue una de las atracciones de la Exposición Iberoamericana, al ser utilizada como mirador esta elevación artificial, su nombre viene dado por el monte que hay en Melilla. Cuenta con una gran vegetación que prácticamente lo cubre por entero, lo que le hace parecer natural.
En una de sus laderas hay una cascada que desemboca en un pequeño estanque y por debajo existe un túnel que lo comunica de lado a lado por el que pasaba un pequeño, para visitar los distintos pabellones de la Exposición del 29. El acceso al mirador es a través de dos sinuosas rampas y escaleras con una serie de detalles que le hacen parecer naturales. En la cima un templete con bancos de obra para descansar y contemplar el paisaje.
En cuanto a la frondosa vegetación existente, consta de pinos piñoneros, almeces y ruscos.  
PLAZA DE AMÉRICA
Es un espacio cargado de arte, belleza y encanto, por el arte de la arquitectura que hay a su alrededor, la belleza de sus flores y su maravilloso estanque y por supuesto por el encanto de sus recoletas glorietas, hacen un conjunto inigualable siguiendo el diseño de Aníbal González. Es una de las zonas más transitadas.
Podemos extasiarnos co la vista del Pabellón Mudéjar, hoy Museo de artes y CostumbresPopulares, el Pabellón Real de estilo gótico, el Museo Arqueológico de estilo renacentista, además de esas otras glorietas, todos ellos se describen en este blog. 

Sin embargo es el estanque central el que contribuye a unificar todo el entorno, ocupando el centro de todo este espacio. Está alimentado por el gran surtidor de la fuente central que da vida a peces y plantas acuáticas,  su perímetro se cierra por una baranda de hierro fundido, al igual que los respaldos de los bancos de fábrica que hay a su alrededor, esa baranda se apoya en unos pilares de ladrillo visto y cada uno de ellos se decora con un gran macetón de cerámica, muy sevillana, en los que los geranios dan la nota de color complementario. Los bancos, como no podía ser de otra manera, estan forrados por azulejos, quizás en este caso no estan muy justificados, porque en días soleados y de calor, hacen imposible el sentarse, pero sin embargo, contribuyen a que este espacio central sea otra demostración de arte muy sevillano. Este espacio se encuentra más elevado que el resto de los jardines y glorietas que hay alrededor.



En el extremo se encuentra una explanada con fuentes de cerámica, para saciar la sed, tanto para las personas como para las palomas, esa fuente de agua potable ha perdido lamentablemente en numerosas ocasiones la figura femenina de barro vidriado que nos brindaba el agua, afortunadamente de nuevo vuelve a ofrecernos el agua de su surtidor, ¿he comentado ya que todo es consecuencia de los muchos vándalos que gratuitamente ocasionan este tipo de destrozos? 

En esa plaza conviven visitantes y palomas, la primera vez que la visitas es curioso ver como se les puede alimentar, a las palomas claro, con los cartuchos de arvejones que se compran in situ, aunque hoy el Ayuntamiento ha prohibido alimentar a estas aves. Todo este conjunto está delimitado por una serie de farolas de un refinado estilo y otro punto a resaltar es la vegetación de los setos, las flores y las muchas palmeras que crecen a su alrededor desafiando a la gravedad, además de los árboles del amor y otros.
Delimitando todo el perímetro se encuentra toda una serie de farolas encadenadas entre sí y en esas cadenas cuelgan una serie de globos de cristal que a su vez también aportan su luz, enlazando con las columnas en las que se encuentran una serie de dioses romanos que flanquean el paso a los caminos principales.
PABELLÓN MUDÉJAR
Es de estilo neomudéjar realizado por Aníbal González en 1914, está construido en ladrillo visto y cuenta con toques de azulejos cerámicos. Fue el primero en construirse de cuantos existieron en la Exposición del 29 dedicado al Arte Antiguo, hoy es sede del Museo de Artes y Costumbres Populares desde 1972.
En este pabellón el diseño se basa en otras edificaciones existentes, como el Real Alcázar y las Alhambra, aunque haciendo pequeñas aportaciones del plateresco, lo que le confiere un estilo muy propio que se repite en otras tantas edificaciones que hoy podemos ver por la ciudad, todas ellas debidas a la genialidad de nuestro arquitecto.
En otro lado de este blog, se describe más ampliamente este Pabellón.

MUSEO ARQUEOLÓGICO
Es de estilo neorrenacentista siguiendo el diseño de Aníbal González, para lo cual se inspiró en el Palacio de Monterrey de Salamanca, lo que perseguía nuestro arquitecto era representar en los edificios de esta Plaza de América, los periodos más fecundos de nuestra historia del arte, el Mudéjar, el Gótico y el Renacimiento.
Su construcción finaliza en 1919 y estaba destinado para ser el Pabellón de las Bellas Artes, es de planta rectangular al que se accede por su monumental puerta, en todo el edificio se nota el cuidado puesto en su diseño, la simetría y la armonía de todos sus elementos. Aunque los costes de construcción se dispararon, el resultado es bien visible, en 1941 pasa a ser Museo Arqueológico.
En otro lado de este blog, se describe más ampliamente este Museo.

PABELLÓN REAL
Se terminó su construcción en 1916, al igual que los anteriores es obra de Aníbal González, es de estilo Gótico, como ya se ha comentado. En principio se proyectó pensando en mostrar el agradecimiento de la ciudad hacia la Infanta María Luisa de Orleáns, al donar esa parte de su jardín para disfrute de los sevillanos, al final se destinó para albergar las colecciones de arte de la Casa Real.
Es un edificio que sigue las pautas de la arquitectura sevillana, el ladrillo visto tallado, la cerámica blanca y azul y las cresterías. En la plazoleta que precede se dispone de bancos de ladrillo y decorados con azulejos, las farolas con sus basamentos de ladrillo tallado, al igual que los pedestales en los que se apoyan las seis águilas esculpidas en piedra por José Ordóñez, sosteniendo los escudos del Reino de España, el Señorío de Vizcaya, el Reino de Jerusalén, los Ducados de Borgoña y la Toscana y el Señorío de Molina.
El edificio central es de planta octogonal al que se le añaden cuatro elementos rectangulares en los lados mayores a su alrededor estando comunicados entre sí por medio de unas galerías exteriores del tipo claustral, en su momento estaban abiertas, hoy se ha perdido ese encanto. Todos esos grupos de elementos son de altura diferente, siendo el cuerpo octogonal central el más alto, con 15,60 metros y el menor las galerías exteriores.
 
Tanto en el exterior como en el interior la cerámica toma protagonismo, en el interior sus zócalos y en el exterior las figuras de los heraldos de las esquinas o el escudo del frontón de la fachada. En los dibujos de los azulejos tuvieron un papel fundamental artistas de la talla de Gustavo Bacarisas o Pérez de Tudela y Antonio Bidón en las esculturas.
Estos trabajos cerámicos se ven en los zócalos de los vestíbulos de esas secciones rectangulares, en cada uno de ellos evocaban escenas de las más acreditadas órdenes militares, como la Orden de Calatrava, la de Montesa, la de Santiago y la Alcántara.
Al entrar en el primero de ellos nos encontramos con la Orden de Montesa en dos excelentes lienzos cerámicos pintados por Gustavo Bacarisas y el mosaico de su escudo de armas, destacan en todos ellos sus magníficos artesonados.
En el siguiente nos encontramos con la Orden de Calatrava, pintados todos ellos por el ceramista Manuel Rodríguez y Pérez de Tudela, reproduce escenas de batallas en las que intervinieron así cómo el escudo de la Orden o los retratos de los Reyes que les apoyaron 
A continuación se encuentran los mosaicos cerámicos dedicados a la Orden de Alcántara que realizó Manuel García Montalván, con sus escenas y la heráldica de la Orden.
Por último el dedicado a la Orden de Santiago, pintado por Manuel de la Lastra y Liendo, Marqués de Benamejí, escenifica distintos pasajes de la Orden a lo largo de su historia.
De aquel Pabellón al que hoy podemos ve, hay grandes diferencias, sobretodo en su interior, en principio sus artesonados prácticamente han desaparecido, ya que no disponía de puertas y la humedad hizo estragos, en cuanto a su aspecto exterior, las galerías se cerraron perdiendo el encanto que aquellas tenían y los balcones desaparecieron.
Durante la Exposición Iberoamericana albergó los tesoros de la Casa Real, lienzos importantes, piezas de porcelana, de marfil, muebles, relojes, arañas de cristal tallado, candelabros, armas, carrozas reales, tapices y alfombras. Todo ello pertenecientes a los Reyes que antecedieron, como el caso de Carlos V o Felipe II.
En cuanto a la vegetación que lo rodea, se encuentran las cintas, acebuches y las jacarandas.

PABELLÓN DE DOMEQ
Este pabellón lo montó la bodega Domecq para exponer sus productos durante la Exposición Iberoamericana, de todos aquellos dedicados al comercio es el único que queda. Fue realizado por el arquitecto Aurelio Gómez Millán por determinación de Don Juan Pedro Domecq, siguiendo los principios regionalistas, el ladrillo visto y la cerámica. Es un edificio discreto en cuanto a sus dimensiones pero muy coqueto, aún hoy día, la decoración exterior es excelente y muy cuidada, será por ello que subsiste hoy en día. De planta octogonal, siguiendo la pauta del Pabellón Real, a la que se añadieron otros cuatro cuerpos en sus lados mayores y unidos entre sí por galerías en curva con triple arquería del tipo claustral.
El acceso se realiza a través de una amplia escalera que nos lleva a un magnifico pórtico de entrada, enmarcado por dos pares de pilastras con capiteles corintios de ladrillo tallado, a ambos lados de este conjunto las galerías curvas con tres arcos de medio punto sobre columnas de mármol y balaustrada decorada con motivos vegetales.
En el vestíbulo aparecen unos bellísimos zócalos de azulejo cerámico de Triana, pintados por el Francisco Hohenleiter con escenas propias del campo, tanto de los viñedos cómo del toro en la dehesa. De especial relevancia es su artesonado. Al fondo se levanta la majestuosa escalera de doble tramo con líneas curvas por la que se accede a la segunda planta.
En esta segunda planta se encuentra el salón principal que ocupa la sección octogonal del edificio, es una estancia muy luminosa por las vidrieras con los escudos de la Casa Domecq que decoran los cuatro huecos más amplios, En esta estancia se llevaba a cabo el protocolo y la atención a las autoridades.
 Desde este salón se pasa a la terraza, aquí también dejó su huella el pintor Hohenleiter en los frescos que decoraban la parte superior del hueco de cada una de estas puertas, representando escenas románticas en el campo. Hoy sólo queda el de la fachada principal.
Fue tal la aceptación que tuvo el resultado final de este Pabellón, que Gómez Millán, cuñado de Aníbal González, fue considerado el justo heredero de la obra del anterior al incluir en sus proyectos el ladrillo tallado tan armoniosamente.
Los productos de la familia Domecq se exhibían en la planta baja. El diseño del edificio seguía los fines para lo que se quería dedicar, una magnífica distribución que permitía al visitante llegar a todo lo expuesto.
Su inauguración tuvo una gran solemnidad, siendo el propio Rey Alfonso XIII, la Familia Real y el Presidente del Gobierno los que cortaron la cinta
Concluida la Exposición pasó a ser propiedad del Estado, teniendo distintos usos, el Instituto Nacional de Meteorología ha sido el organismo que más tiempo ha estado, actualmente lo ocupa una Asociación de Juventudes Musicales. Esta nueva situación ha permitido que exteriormente no se note el paso del tiempo, excepto en el cerramiento de las galerías, aunque el interior si se ha acondicionado a los distintos usos, quizás si no se hubiesen interesado por darle otro uso, hoy no lo podríamos disfrutar.
Parece que al fundarse la Hermandad de la Paz  estuvieron interesados en convertirlo en capilla y establecer la sede de la Hermandad en ese lugar.
FUENTE DE LOS TOREROS
Se encuentra en un espacio circular en el que el azulejo cerámico cobra un especial protagonismo, consta de una fuente rehundida de cuatro gradas circulares que llegan al surtidor central, todas ellas cubiertas por azulejos policromos y la típica baldosa de barro cocido, conocida como alicantina, a su alrededor cuatro bancos semicirculares de fábrica cubiertos con los consabidos azulejos en los que se ven los rostros de distintos toreros y escenas costumbristas de la tauromaquia de los siglos XVIII al XX. El pavimento es el ladrillo de taco de canto en espiga.
Es un espacio pequeño pero muy completo, ya que define perfectamente la arquitectura de los patios sevillanos. A su alrededor crecen los naranjos y eucaliptos, en los setos que la rodean aparecen los boj y pitosporos.
                                                        
GLORIETA DE COVADONGA
Es circular siendo la antesala del propio parque, presenta en sus cuatro puntos cardinales cuatro magníficos grupos escultóricos, con tres figuras cada uno de ellos, representando las alegorías de, el Genio, el Trabajo, la Ciencia y el Arte, todos ellos sobre esbeltos pedestales en los que aparecen las cartelas de lo que representan. A ambos lados de cada escultura hay bancos de piedra.
Coullaut Valera fue uno de los escultores que intervinieron en esta Glorieta realizando las figuras del Genio y del Arte, la Ciencia y el Trabajo las realizó Manuel Delgado Brackembury, todas ellas esculpidas en piedra al igual que sus pedestales.
En un principio estaban destinados para alojarse en unas hornacinas del Palacio de Bellas Artes, lo que hoy es el Museo Arqueológico, pero a partir de 1919 lo colocan en el lugar que hoy vemos simbolizando el comienzo de la Reconquista, posteriormente en 1928 se reformó añadiéndole los bancos siguiendo el diseño del arquitecto Pedro Sánchez Núñez. 

Lo que debería estar prohibido es el aparcamiento masivo en esta plazoleta y en sus aledaños, el impacto visual que supone no debería permitirse.

LA PLAZA DE ESPAÑA
Este conjunto arquitectónico único en su estilo, obra cumbre de Aníbal González, es de los monumentos más visitados por el turismo, su espectacularidad tanto en su tamaño como en el diseño lo hacen inevitable. Se constituyó como el edificio principal de la Exposición Iberoamericana.
De estilo regionalista, nacido en nuestra ciudad en el primer tercio del siglo XX, es un semicírculo de 200 metros de diámetro, con un canal de 515 metros de longitud que lo circunda y lo divide, el acceso entre ambas secciones se realiza a través de cuatro puentes que cruzan ese canal. Consta de un edificio central de grandes dimensiones, actualmente es la sede de la Fuerza Terrestre y en ambos extremos de ese semicírculo dos Torres de 74 metros de altura delimitan el espacio, entre estas edificaciones existen otras de menor altura, a las que se accede por unas galerías cubiertas por unos impresionantes artesonados y abiertas a la explanada central.
En total están construidos 50.000 metros cuadrados, de los que 19.000 es la zona edificada y el resto lo compone la explanada y la ría.
Como en toda obra regionalista la presencia del ladrillo tallado y la cerámica es un hecho, al que hay que añadirle para darle su monumentalidad, los ricos artesonados de madera, que le dan un toque mudéjar, el hierro forjado y la presencia del mármol trabajado para el pavimento bajo techo.
En otro lugar de este blog se habla más extensamente de este prodigio de la arquitectura.  


 


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