25 de junio de 2013

ANTIGUA FÁBRICA DE TABACOS

Este hermoso edificio, cuyo proyecto de 1728 es del ingeniero Ignacio Sala, hoy es la sede del Rectorado de la Universidad de Sevilla. En su momento, la más antigua fábrica de tabacos de nuestro continente, situada desde 1620 en lo que hoy se denomina Plaza del Cristo de Burgos, tenía tal carga de trabajo con el tabaco que se manufacturaba, que tras muchas ampliaciones, se tuvo que buscar un nuevo emplazamiento que tuviera la suficiente superficie para atender los muchos pedidos que se le solicitaban. El lugar elegido se situaba en el cruce de cuatro caminos reales, además se limitaba por el rio Guadalquivir y el Tagarete, próximo a la Puerta de Jerez y a la huerta del Real Alcázar, ese lugar sería el Prado de San Sebastián a extramuros de la ciudad, éste era un emplazamiento idóneo ya que sus dimensiones permitían dotar a esta importante industria de un edificio de 250 metros de largo por 180 de ancho.
Era tal la urgencia que requería la nueva construcción que el mismo año que se presenta el proyecto se inician las obras de cimentación. Contemplaba la elevación del edificio un pie más alto que el nivel que alcanzó la riada de 1684 y dos más que la de 1708. El edificio se realizaría en cantería y el material que precisaba para su construcción sería la piedra de Carmona, con el fin de darle mayor seguridad y firmeza al conjunto. Constaba de dos plantas sobre columnas, miradores y torrecillas. Se contemplaban dos núcleos bien diferenciados, el residencial en torno a su fachada principal y el industrial que ocuparía el resto del edificio, esta zona contaría con amplias galerías con bóvedas baídas descansando en robustos pilares e iluminadas por lucernarios, contempla la construcción de patios. En la zona residencial, tras la portada se encontraría un gran patio denominado de los arrieros, su función sería de compás, un gran zaguán con una doble escalera comunicando dos de los patios.
Sin embargo el Marqués de Verbom, ingeniero militar, se opuso al proyecto y en 1731 destituye a Sala sustituyéndolo por Diego Bordick Deverez, coronel de ingenieros.
Entre las causas aducidas para la destitución estaba, que la planta baja tendría una insuficiente luz y que sus dependencias estarían poco ventiladas, entre otras causas. Con un nuevo proyecto modificado como requería el Marqués, prosiguieron las obras, a las dos plantas de un principio se le añadiría una entreplanta y las columnas se cambiarían por pilares.
Aunque el ingeniero Ignacio Sala sólo estuvo al frente de la obra tres años, le dio tiempo para levantar los cimientos hasta el zócalo, construir una parte del foso y canalizar el arroyo Tagarete que fluía por el exterior de la muralla de la ciudad hasta la Torre del Oro.
En 1750 sustituye al coronel Bordick el nuevo director de la obra, el ingeniero Van der Borcht, autor de la nueva linterna de la Capilla Real y del diseño de su reja. Bajo su dirección se lleva a cabo la mayor parte de la construcción, cómo los patios, las galerías, la crujía de la fachada principal, la Capilla, la Cárcel y gran parte del foso. 
Pese a los muchos años empleados en su construcción, presenta un estilo homogéneo, un edificio de estilo clásico, algo renacentista, en el que la espléndida portada sobresale por su ornamentación barroca. El aspecto final del edificio, cuenta con serias variaciones con respecto al primitivo proyecto. La sucesión de los distintos ingenieros militares, procedentes de los Países Bajos y el norte de España, al frente de la dirección de la obra, dejaron su impronta militar, al conferirle rasgos militares y medievales, como lo delata el hecho de dotarla de foso y puente levadizo. 
Se pueden observar dos partes bien diferenciadas, la trasera, dedicada a la propia manufactura del tabaco y por tanto mas austera, como muy bien lo plasmó Gonzalo Bilbao en 1915, y la crujía de la fachada principal con cierto aire palaciego. Su espléndida portada realizada con distintos tipos de piedra, nos permite ver la ornamentación barroca, con relieves alusivos al Descubrimiento, los bustos de Cristóbal Colón y Hernán Cortés, indígenas,  curiosamente uno de ellos aparece fumando en pipa, navíos, labores de manufacturación del tabaco. En el dintel se puede leer la inscripción “DEL REYNADO DE FERNANDO VI AÑO MDCCLVII”, sobre este dintel el remate de la obra escultórica realizada en 1755 por Cayetano da Costa, un retablista portugués, la figura de la Fama, cuyas alas de cobre fueron doradas en 1756, y las jarras de azucenas que la flanquean.
De este artista es el resto de elementos escultóricos del edificio y las fuentes de los patios. En 1758 Cayetano da Costa termina de tallar los cuatro grandes remates de las esquinas, en los que consigue plasmar el viento en las cabezas infantiles que estan soplando. En ese mismo año se coloca el reloj de carrillón del patio en el que reza la inscripción de “Se hizo en esta Real Fábrica. Año de 1759, Reinando Carlos III. Joseph Gutiérrez fecit”.
 
 
Al mismo tiempo se construyen la Capilla y la Cárcel. Terminada la edificación se dispuso junto a la Cárcel un cuerpo de guardia y en sus garitas soldados del cuerpo de Dragones. No es de extrañar el aspecto militar y de fortaleza de este recinto, en principio sus directores de obra eran ingenieros militares, por lo que su experiencia en la construcción no era precisamente la obra civil.
Los años 1762 y siguiente fueron decisivos para la culminación de las obras, se consagró la Capilla a la que se le dotó del Retablo Mayor realizado por Julián Ximénez con las imágenes de Nuestra Señora de los Remedios, San José, San Fernando y San Carlos Borromeo. La Virgen de los Remedios una exquisita obra atribuida a Hita y Castillo, se nos muestra con una gran dulzura, alzándose en una nube con tres querubines que junto al vuelo de su manto imprimen al conjunto un gran dinamismo, sobre su brazo izquierdo sostiene al Niño Jesús apareciendo totalmente desnudo sobre un pañal blanco, destacando sus sonrosadas carnaciones.
La Capilla, en un principio era de una sola nave, las otras dos siguientes naves que hoy vemos son construidas 1965, esta nueva organización le lleva a ser presidido por el Cristo de la Buena Muerte, una espléndida imagen en madera de cedro de Juan de Mesa realizada en 1620 que se encontraba en la antigua Universidad, el antiguo Retablo se encuentra en un lateral presidido por la Virgen de la Angustia de Juan de Astorga de 1817, esta dos últimas imágenes son los titulares de la Hermandad de los Estudiantes, fundada en 1924 por un grupo de profesores y estudiantes. En la nave izquierda otro Retablo barroco del XVIII alberga una Virgen con el Niño de inspiración murillesca.
De vuelta al edificio principal nos encontramos con la doble escalera de concepción monumental que da acceso a la planta principal, cómo se decía anteriormente a esta parte se la dotó de un aspecto más palaciego, en las terrazas destacan nueve lucernarios barrocos decorados con cerámicas vidriadas.
En esta etapa se le dota de garitas defensivas en el muro del foso. La ubicación de este edificio le hacía ser atalaya para la defensa de la ciudad, por lo que normalmente había un buen número de soldados, no en vano tuvo una gran repercusión con ocasión de la incursión realizada en la primera guerra carlista por el General Gómez al frente de una tropa de tres mil soldados, tanto es así que en la ciudad cundió el temor de no poder sofocar esta insurrección, trasladándose a esta fortificación parte del tesoro catedralicio, incluida la Custodia de Arfe y se le dotó de abundante artillería. Al final no se produjo el ataque.
En la década de 1950 se acuerda trasladar la Universidad a este edificio, para lo cual se construyen las portadas de las otras tres fachadas. La oficinas centrales de la Institución Académica y de algunas de sus Facultades se situarían en la zona industrial.
El Patrimonio artístico que posee proviene de la Compañía de Jesús, como consecuencia de la desamortización, teniendo en cuenta que el edificio que albergaba anteriormente a la Universidad era la casa de la Comunidad Jesuita.
Cuenta entre su colección de obras de arte, con el Cristo de la Buena Muerte de Juan de Mesa, como hemos visto con anterioridad, una Inmaculada del XVII que se custodia en el despacho del Rector, al igual que cuadros de reconocidos pintores del barroco, cómo Herrera el Viejo, Pacheco o Zurbarán, en el Paraninfo dos composiciones de Vicente Carducho, la Muerte de San Bruno y el Martirio de los Cartujos del siglo XVII o el Éxtasis de San Francisco Javier de Herrera el Viejo, o también una tabla con un Ecce Homo de la escuela flamenca del XVI que se encuentra en el Decanato de la Facultad de Geografía e Historia y una escultura del XVIII de la Inmaculada.
En el Decanato de Derecho podemos ver una alegoría eucarística del que fuera maestro de Murillo, Juan del Castillo, y múltiples detalles que denotan la riqueza que encierra. Otra parte importante del patrimonio es el archivo existente, con miniaturas, libros y manuscritos únicos en la actualidad.




No hay comentarios :

Publicar un comentario

Escribe que te ha parecido o cualquier cosa que creas oportuna.