21 de abril de 2013

TORRE DEL ORO


La Torre del Oro formaba parte del recinto fortificado del Alcázar de Sevilla, es decir era lo que se denomina torre albarrana, está situada en Sevilla en el margen izquierdo del río Guadalquivir. Su constitución esta dividida en tres cuerpos, el primero es dodecagonal y rematado por almenas y data de 1.220 en tiempos del gobernador almohade Abú l-Ulá, el segundo cuerpo mantiene la misma forma y fue construido en el siglo XIV por orden de Pedro I el cruel, el último cuerpo es cilíndrico y rematado por una cúpula construido en 1.760 por el ingeniero militar Sebastián Van der Borcht.
Toda la estructura se mantiene por un pilar central, eje de una escalera que lo circunda para el acceso a las plantas superiores, el primer cuerpo cuenta con tres alturas y la altura total de la Torre es de poco mas 36 metros siendo su diámetro máximo de 15 metros.
Hay teorías que interpretan el porqué de la planta dodecagonal, y pudiera ser cómo una representación de la Rosa de los Vientos en la que cada una de las caras ofrece un aspecto distinto, según sea par o impar, variando el orden de ventanas o saeteras. La decoración exterior es sobria pero elegante, manteniendo en las almenas de las antiguas murallas. El segundo cuerpo presenta arcos ciegos de herradura. Es uno de los primeros edificios con recubrimiento cerámico. 
La Torre era de vital importancia estratégica, primero servía de atalaya para la defensa de la ciudad de las invasiones que podrían llegar a través del río, para ello se utilizaba una enorme cadena de hierro que  atravesaba el río de orilla a orilla y servía de soporte para el puente hecho con barcas unidas unas a otras que permitían la entrada de suministros desde el Aljarafe y posteriormente, tras el Descubrimiento de América para la custodia de los metales preciosos que llegaban de ultramar.
 
En la toma de Sevilla por parte del rey Fernando III, en 1.248, tuvo especial importancia la destrucción de esa cadena por el cántabro Almirante Bonifaz que mandaba la flota castellana, al utilizar un par de naves lastradas con pesadas piedras y proas de sierra de acero impulsadas por remeros, mientras el rey sitiaba a la ciudad. Este episodio se refleja en el escudo de Cantabria que acabamos de ver. Tras la Conquista se utilizó como capilla dedicada a San Isidoro de Sevilla y posteriormente como prisión de la nobleza.
La Torre sufrió serios desperfectos por el terremoto de Lisboa de 1.755, por lo que el Marqués de Monte Real decidió demolerla, sin embargo el proyecto no se consolidó gracias a la oposición que mantuvo el pueblo y consiguiendo la intervención del rey Carlos III en su favor, por lo que se decide reforzar la planta inferior y construir el último cuerpo de la torre y su cúpula.
Este no fue el único episodio en el que su supervivencia estuvo en jaque, en 1.868 con la revolución que consiguió destronar a Isabel II, los revolucionarios intentaron derruirla y nuevamente el pueblo consiguió salvarla. 
En 1.931 se le declara monumento histórico-artístico y en 1.936 el Ministerio de Marina dispone que se dedique a Museo Marítimo, albergando instrumentos de navegación antiguos, cartografía, grabados, maquetas y documentos históricos que reseñan la importancia de la ciudad con el tráfico de mercancías y personas a través del río.
Con respecto al origen de su nombre, no hay acuerdo unánime, unos lo achacan al depósito de metales preciosos y otro al alicatado exterior que daba ese reflejo dorado. Sin embargo, en la restauración que se le hizo en 2.005, se descubrió que el brillo que hasta entonces se atribuía al revestimiento cerámico, era en realidad producido por una mezcla de mortero, cal y paja prensada. Hoy la Torre del Oro es uno de los monumentos emblemáticos de la ciudad.
Existen una serie de leyendas que podríamos denominarlas falsas, por ejemplo que la cadena que servía para la protección de la ciudad en época almohade, estaba sustentada en la orilla de Triana en otra torre, esa torre jamás existió, tan sólo había una cadena que era la que mantenía unidas las barcas, que a modo de puente unía ambas márgenes del río.
Otra de las leyendas es que toma el nombre de los metales preciosos que custodiaba, parece que no es así, ya que el oro y la plata que llegaba de ultramar se guardaba en la Sala del Tesoro de la Casa de Contratación.
Otra de las leyendas, no se sabe si es cierta, cuenta que era utilizada por Pedro I para verse a escondidas con ciertas damas, como es el caso de Doña Aldonza, que vivía en el interior de la Torre, ésta era hermana de Doña María Coronel, a la que también cortejó y para evitarlo, se vertió sobre sí misma aceite hirviendo.
Torre de Plata
 
La Torre de Plata es de planta octogonal y tiene su origen en los almohades. Está situada en la actual calle Santander y formaba parte de la muralla que fortificaba a la ciudad.
A partir de la conquista por Fernando III, pasa a llamarse Torre de la Victoria, aunque nunca caló en el pueblo este nombre, conservando el primitivo.
En el levantamiento revolucionario de 1.868 derriba las murallas que rodeaban el Alcázar, dejando aislada esta Torre y su progresivo abandono, tanto es así, que estuvo olvidada y escamoteada su visión desde el exterior por las edificaciones que la rodeaban, cómo el corral de las Herrerías, para dar cobijo a la población con menor poder adquisitivo y cuya ocupación fuera las relacionadas con el hierro y el carbón.
Recientemente se ha descubierto, en el interior de un establecimiento hostelero de la antigua Casa de la Moneda, una torre de planta cuadrada denominada Torre de Bronce, que bien pudiera ser restos de la antigua fortificación y que no estaba documentada, se supone que es de los siglos XI y XII, este hallazgo se descubrió al remodelar un local situado en la calle Santander nº 1 y tras el enfoscado se pudo ver un tapial almohade de ladrillos finos, de la Torre sólo se conserva prácticamente la mitad. Adjudicándole el nombre de Torre de Bronce.


No hay comentarios :

Publicar un comentario

Escribe que te ha parecido o cualquier cosa que creas oportuna.